Dependencia: fases del procedimiento y grados que nos pueden reconocer

Como ya os dijimos en el anterior artículo, trataremos el tema de la dependencia en varias publicaciones.

En la anterior ocasión hablamos de cómo se define la dependencia, las actividades básicas de la vida diaria y qué es exactamente lo que solicitamos cuando decidimos tramitarlo. Hoy hablaremos de cómo es el proceso una vez solicitada la valoración, en el que se pueden distinguir dos fases:

1ª fase

Un órgano de valoración formado por un equipo interdisciplinar (médicos, psicólogos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas) emiten una propuesta sobre el grado de dependencia especificando los cuidados que la persona pueda requerir, una vez estudiada la solicitud y la situación. Después de esta valoración, emiten una resolución a la persona solicitante donde se determina el grado y los servicios y prestaciones a los que tiene acceso con ese grado. Los grados que nos pueden conceder son:

Grado I. Dependencia moderada: si la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, por lo menos, una vez al día o necesita un apoyo intermitente por su autonomía funcional.

Grado II. Dependencia severa: si la persona necesita ayuda para realizar actividades de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no necesita el apoyo permanente de un cuidador o tiene necesidades de apoyo extenso para la autonomía funcional.

Grado III. Gran dependencia: si la persona necesita ayuda para varias actividades de la vida diaria varias veces al día y necesita de forma indispensable y continua el cuidado de otra persona o de un apoyo generalizado.

2ª fase

En esta fase se lleva a cabo la resolución del Programa Individual de Atención (PIA), en donde se determina entre los servicios y prestaciones a los que tendría acceso, cuál es el idóneo en base al estudio de su situación.

 

Alba María Álvarez Ferreiro. Trabajadora social.